AS Roma a semifinales de UEFA Champions League

Partía la Roma con el resultado del Camp Nou muy desfavorable para sus intereses.

Un 3-0 a favor de los culés que hacían pensar en su clasificación para semifinales de la UEFA Champions League. Y nada más lejos de la realidad.

Partió el conjunto de Eusebio di Francesco con un 1-5-3-2, podríamos considerarlo 1-3-5-2 por la altura de sus carrileros, que hacía presagiar lo que iba a dar de si el encuentro.

Desde el primer minuto, el equipo giallorosso dejó muy claras sus intenciones. Línea de defensas muy adelantada, con unos laterales actuando de carrileros con muchísima profundidad. Como podemos ver en las imágenes, ambos laterales tienen la mayor parte de su influencia del partido en el campo rival (Mapa de acciones de Florenzi, lateral izquierda, a la izquierda. Mapa de calor de Kolarov, lateral derecho, a la derecha)

Presión muy intensa en campo del rival. Los primeros defensores, como se suele decir en el fútbol, eran los propios delanteros. A Dzeko y Schick había que sumarles la ayuda inestimable de Nainggolan, quien parecía anoche que tenía más de dos pulmones.

Ayudaba el belga a la presión, creando una primera línea defensiva de 3 (Nainggolan-Djeko-Schick). Ayuda esta, que se veía reforzada por la subida de Kolarov para ayudar, valga la redundancia, a la línea de medios (como podemos ver en la imagen). Creando una línea de 4 centrocampistas (Kolarov-de Rossi, Strootman-Florenzi) que hacía muy difícil el juego combinativo del FC Barcelona, al cual obligaban una y otra vez bien a retrasar el balón, o bien a jugarlo en largo, donde el poderío de la línea de 3 centrales (Juan Jesús-Fazio-Manolas) hacía inservible los balones aéreos azulgranas.

Además, y por si ya fuera poco útil el sistema defensivo que había diseñado Eusebio di Francesco, la Roma dispuso de un bloque muy junto en torno al centro del campo y unas vigilancias defensivas muy cercanas. Lo que le ayudaba a presionar muy fuerte al poseedor de balón y posibles receptores de pase, utilizando así de manera totalmente perfecta la presión tras pérdida en las transiciones defensivas que se iban dando a lo largo del encuentro.

Partía el equipo romano, además, con uno de los recursos más antiguos del fútbol: el balón en largo. Dispuso en la delantera a dos jugadores con un perfil muy fuerte y con muy buen juego aéreo. Edin Dzeko (1’92 m) y Patrick Schick (1’90 m).

Esta verticalidad, dio como resultado el primer gol del encuentro. Posesión romana en el centro del campo. Patrick Schick adelanta lo justo a Samuel Umtiti, creando un espacio libre entre el lateral (Jordi Alba) y el propio central, hacia donde envía el balón Daniele de Rossi. Edin Dzeko se adelanta en carrera a ambos defensores culés y hace el primer gol. Un recurso que tantas y tantas veces se transforma en gol vuelve a serlo.

Los otros dos goles que hicieron decantarse la eliminatoria del lado romanista fueron mediante algo que se podía presagiar dada la corpulencia de los jugadores que dispuso el preparador italiano: Acciones a Balón Parado.

El segundo gol romano viene por la transformación de un penalti, muy claro, de Piqué sobre Dzeko con un agarrón.

El tercer y definitivo tanto de la noche fue obra del cental Kostas Manolas a la salida de un córner.

La defensa mixta de los saques de esquina en contra del FC Barcelona no dio sus frutos esta vez. Luis Suárez colocado en el primer palo, se queda totalmente estático ante la anticipación del defensa griego de la Roma a su par, Nelson Semedo. Dicha anticipación es clara, sin necesidad de un bloqueo de algún jugador contrario. Simplemente Manolas se anticipa excepcionalmente bien al lateral portugués del Barcelona, mientras Luis Suárez, quien tras el gol se sigue quedando estático pidiendo explicaciones a su compañero, aguanta su posición desde el saque del esquina hasta el gol.

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